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LLUVIA, MONTAÑA Y UNA NUEVA RELIGIÓN

Tomamos un tour y es hora del almuerzo. En la mesa hay un búlgaro, un italiano, dos portugueses y dos guatemaltecos; el tema más gracioso es la discusión de qué país es más corrupto que el otro.

Los portugueses dicen que son el numero cinco más corrupto del mundo, el búlgaro dice que su país es más corrupto, nosotros decimos que seguro estamos en esa lista y el italiano se ríe, dice que ellos tienen a la mafia.

Tranquilos, no se enojen, después de unas risas aprovechamos para hablar de Guatemala, sobre todo del clima. En esos países hace o mucho frío o mucho calor, mientras que en nuestro país vivimos en una eterna primavera. Bulgaria no nos dejó explorar mucho por la lluvia que azotó los tres días de visita, pero hicimos lo suficiente para un fin de semana.

La principal atracción del centro de Sofia es la catedral de Alexander Nevski, de religión ortodoxa que muestra las pequeñas diferencias en comparación al catolicismo.

No hay bancas, solo los ancianos pueden sentarse en los servicios religiosos, y lo más curioso: nos cobraron 10 levas (5€) para poder tomar fotos (bueno, a Guayo, porque lo cacharon). Jamás había visto algo así, pero hay que obedecer las reglas.

Enfrente esta la catedral de Santa Sofia, una pequeña iglesia que guarda en sus adentros un gran secreto: las ruinas subterráneas de la antigua Sofia. Es un pequeño laberinto que vale la pena visitar por apenas 4€.

Al siguiente día fuimos en tour al Monasterio de Rila (a 2 hora de Sofia) tomamos la opción de la empresa Traventuria y tuvimos un excelente guía y con solo 5 personas más. Perfecto!

Habitaban 300 monjes en la antigüedad, pero ahora solo hay siete. Lo más impresionante es que las paredes están pintadas con imágenes de la biblia, para quienes no sabían leer, pudieran entender.

Adentro las fotos están prohibidas, pero nos explicaron que ha sido reconstruido 25 veces luego de tanta guerra en los Balcanes. Los búlgaros dicen que han perdido todas sus guerras, pero se mantienen de pie y orgullosos de su cultura.

Seguimos en las altas montañas de Sofia y visitamos la iglesia Boyana, donde tampoco se pueden tomar fotos, pero lo más impresionante es observar pinturas de Jesús y Maria como niños, algo difícil de encontrar.

La lluvia no permitió para más, pero fueron dos fascinantes días que no estaban en nuestros planes, pero valieron mucho la pena.

No aprendí ni una sola palabra en búlgaro, pero esta en mis planes explorar más este país en un futuro.





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